Las páginas que van a leer, desbordantes de vivacidad y frescura, fueron escritas, sin embargo, en una cama del hospital Broussais por un hombre prácticamente inválido, artrítico, diabético, sifilítico, y que arrastra un alcoholismo –célebre, hay que decir– desde tiempo inmemorial. Para completar la imagen, añadan las típicas placas rojizas en la piel debido a una erisipela infecciosa.
Sí, morirá pronto. Pero para los jóvenes escritores que van a visitarlo, a veces frunciendo la nariz ante el desorden, es el mayor poeta francés vivo.
Sin embargo, después de estos Quince días en Holanda, conocerá momentos de fama: conferencias en Bélgica y Londres, publicaciones remuneradas –al fin–, e incluso una candidatura a la Académie Française.
Llévense este libro en su propio viaje a Holanda y hágannos saber lo que se siente al leer ideas y descripciones del pasado en un lugar y un espacio del presente.
TEXTO SOLAPA
La vida personal de Verlaine es conocida por sus excesos, sus relaciones tormentosas, su alcoholismo y por su apasionada, conflictiva y autodestructiva relación con Rimbaud que acabó con Verlaine en la cárcel tras pegarle un tiro durante una de sus peleas: «Rimbaud es un niño demoníaco capaz de desatar el caos a su alrededor».
Naturalmente, su amor acabó ahí –no fue un disparo mortal– pero los dos años de prisión como consecuencia de su acción transformaron a Verlaine, no su vida ni sus adicciones, que siguieron siendo desordenas e irrefrenables, sino su obra. Tras cumplir la pena publicó Romances sans paroles y Sagesse que nos muestran un Verlaine más espiritual y reflexivo. Su muerte es la clásica de muchos genios, enfermo y pobre: «Sólo tengo una madre, y es la ayuda del Estado», escribió en Le Figaro en 1891.
Colección Leer y Viajar Clásico
ISBN: 978-84-126451-0-1
Págs: 88 pág.
Encuadernación: Tapa blanda con solapa,
13,5 x 20 cm, fresado
PVP: 10 €
Leer primeras páginas
Best AI Website Maker